Ocho hombres cumplen ocho días varados en el cerro de la Muerte Noticias | Sucesos | 25kph

Cerro de la Muerte

Rónald Gómez Jiménez siente que el país se olvidó de él, que no le importa a las autoridades y que nunca saldrá del cerro de La Muerte.

Gómez, de 36 años, cumple junto a siete hombres más una semana varado en medio de decenas de derrumbes cerca de la localidad conocida como La Auxiliadora, en el kilómetro 99 de la ruta Interamericana Sur.

De ahí no pudieron pasar un bus, tres automóviles y cuatro tráileres, dos de los cuales siguen cargados con piña, que ya comenzó a resentir la espera.

Los choferes permanecen en el mismo sitio en el que quedaron sus vehículos la noche del miércoles 4 de octubre, cuando fueron sorprendidos por las intensas lluvias. Se quedan porque temen dejar tirados sus automotores que son machete de trabajo. Además, no tienen como irse hasta sus casas.

Duermen en los vehículos, se bañan cuando pueden en una casa cercana, usan la misma ropa desde hace siete días y caminan hasta seis kilómetros para conseguir señal en sus celulares y llamar a sus familias de vez en cuando.

Este miércoles dedicaron toda la mañana a cortar leña en uno de los derrumbes cercanos, pues la vecina que les cocina no tiene electricidad desde hace una semana. 

Están agradecidos porque la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) les ha hecho llegar alimentos que la señora les prepara, pero se quejan por la lentitud con que trabaja la maquinaria para limpiar el camino.

De eso depende cuándo regresarán a sus vidas, aunque ni siquiera saben por qué lado se abrirá primero la ruta.Según dicen, hay poca maquinaria recogiendo los miles de metros cúbicos de tierra y las rocas gigantescas que cayeron sobre la vía. Los equipos, según ellos, los encienden a las 8 a. m.

Un equipo de La Nación comprobó que en el espacio de 4 kilómetros en el que están atrapados solo hay dos retroexcavadoras, un cargador y un back hoe para atender más de 10 derrumbes.

“Acá estaban los pasajeros del bus, ese caso se conoció en las noticias y nosotros teníamos la esperanza de salir pronto, pero apenas rescataron a los pasajeros del bus parece que se olvidaron de nosotros”, comentó Jiménez, dueño de un taller de fibra de vidrio en Cartago y padre de una niña de 11 años.

Al momento de la emergencia, iba con su amigo David Calvo hacia Pérez Zeledón a traer un carro.

Edwin Brenes Núñez, chofer de Tracopa, es otro de los inquilinos de la carretera. A él lo esperan tres hijos en su casa en San Rafael Arriba de Desamparados.

El bus que conducía Brenes encabezaba el grupo de vehículos que transitaba hacia Pérez Zeledón la noche que ocurrieron los derrumbes.

Recuerda que al verse encerrados por la tierra y piedra que caían, buscaron un espacio seguro para estacionar, pero de ahí no se han movido ocho días después.

Los pasajeros de la unidad 50 fueron rescatados dos días después, pero él no se puede ir porque debe cuidar el bus y las maletas que dejaron los viajeros cuando llegaron los rescatistas.

“Una noche de estas intentaron abrir los maleteros, no sabemos quién (…) Estos días han sido muy duros, la primera noche fue muy fría. Imagínese que un pasajero llevaba un diario para la mamá y fue eso lo que comimos los primeros días”, relató Brenes.

Rónald, David, Edwin y el resto no saben cuándo saldrán del cerro, pero esperan que sea pronto. Ya no aguantan.

Lesmes Salazar, agricultor de la zona, es quien ha prestado su casa para que  los hombres coman y escampen cuando llueve fuerte.

“Yo les he ayudado porque realmente la están pasando mal y nos han traído víveres para que ellos puedan comer”, dijo Salazar. No todos lo dueños de los carros atrapados permanecen en el sitio, un hombre salió en helicóptero la semana anterior, dejó las llaves de su Range Rover por si necesitaban moverlo para darle paso a las cuadrillas de limpieza.

Diego Hidalgo, ingeniero del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) en Pérez Zeledón, aseguró que la maquinaria trabaja desde las 6 a. m. y pidió paciencia a los afectados.

Según el funcionario, hay 17 vagonetas, tres retroexcavadoras, tres cargadores y seis back hoe limpiando la vía desde el centro de Pérez Zeledón.

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